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MI SEÑORITO EL MAQUI
Y SAN CUCUFATO


Luis Miguel Sánchez Tostado nos ofrece su primera novela encuadrada dentro de la narrativa satírica. Una desternillante fábula sobre las andanzas del señor Conde de Piedrabuena y su séquito que debieron echarse al monte “cuando los rojos ganaron la guerra”.


Características de la obra:

Edición en rústica.
188 páginas.
Ilustrado por el dibujante de comics Paco Nájera.
Edita Jabalcuz y El Olivo, 2002. PVP: 15 euros.

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Sinopsis:




Ilustraciones de Paco Nájera incluido en la novela
“Mi señorito el maqui y San Cucufato

¿Imaginan a los republicanos ganando la guerra civil española? ¿Y a los de derechas echados al monte? ¿Y a terratenientes, oligarcas, marqueses y vicarios en figura de distinguidos guerrilleros? Es éste, precisamente, el subyugante argumento de "Mi señorito el maquis y san cucufato". Las increíbles aventuras del Conde de Piedrabuena, un remilgado aristócrata que huyó de su hacienda con todo su séquito ante el inesperado giro de los acontecimientos en 1939. Las desternillantes martingalas que emplea el “señorito” para luchar contra los "rojos" desde su fastuosa cueva, son, en realidad, una divertida sátira sobre el esperpento de la España del estraperlo, el racionamiento y el nacional-catolicismo. “Mi señorito el maquis” nos ofrece, desde la primera hasta la última de sus páginas, una acción trepidante, divertidas ilustraciones y grandes dosis de humor.

La novela alcanza un sugestivo colofón cuando, tras incesantes avatares, el autor, quien confiesa no haber hallado un desenlace a su gusto, decide formar parte de la historia y entrar él mismo en la novela para negociar dicho desenlace con sus personajes, manejando la fantasía pirandeliana en un divertido juego de tiempos y reproches mutuos. Esta visita del autor al tiempo y el espacio de los protagonistas de la novela será devuelta por el mismo personaje principal (el señor Conde de Piedrabuena) y otros secundarios como el señor Vicario y Evaristo su mayordomo, el mismo día de presentación pública de la obra cuando aparecieron ante el asombro general de los asistentes al acto en salón de la Real Sociedad Económica de Amigos del País (13 de diciembre de 2002). Incluso el director de la Ilustración de Paco Nájera incluido en la novela “Mi señorito el maqui y San CucufatoEconómica autorizó al señor Conde a ofrecer un discurso y se obsequió a los asistentes con una botella de vino embotellado para la ocasión y gentileza del condado de Piedrabuena.

La presentación pública de “Mi señorito el maqui y San Cucufato” corrió a cargo de la conocida escritora Fanny Rubio y de Pilar Palazón (antigua profesora de literatura del autor en el desaparecido colegio de San Agustín de Jaén).

La obra se encuentra magistralmente ilustrada por el genial dibujante de comics Paco Nájera.


Preámbulo
(de “Mi señorito el maqui y San Cucufato”)

Tras la guerra civil española (1936-1939), miles de republicanos huyeron al exilio y otros muchos se ocultaron en los montes ante la represión del bando vencedor. Comenzó así la dictadura del general Franco que se prolongó durante cuarenta años, que la verdad, tampoco es tanto si se compara con los dos millones de años que lleva el hombre sobre la faz de la Tierra.

A partir de 1944, tras la derrota de las tropas alemanas en la 2ª guerra mundial, grupos de exiliados españoles en Francia (muchos de los cuales habían combatido con la resistencia francesa al servicio del general De Gaulle y que fueron conocidos como maquisard, -de ahí el nombre maqui-, que nada tiene que ver con el maqui Navajas ladrón de esquinas) se infiltraron en España con el utópico sueño de reconquistar el país mediante la lucha de guerrillas. Intentaban contactar con los grupos de huidos que, desde el final de la guerra civil, sobrevivían como podían ocultos en los parajes serranos.

Con escasos medios, los partidos que integraron el Frente Popular, fundamentalmente el partido comunista (ya El autor (Luis Miguel Sánchez) y el ilustrador (Paco Nájera) posan junto a los personajes principales de la novela en la presentación pública de la obraempezamos…), capitalizaron una exigua resistencia antifranquista organizando diversas agrupaciones guerrilleras que a duras penas se mantuvieron hasta 1952. Nunca alcanzaron su objetivo político por la dura represión del bando vencedor y la falta de apoyo exterior con el inicio de la guerra fría entre Estados Unidos y Rusia. Que nunca supe el por qué lo de “fría”, supongo que por lo de Siberia.

Pero, hagamos un ejercicio mental e imaginemos, por un momento, que la guerra civil española fue ganada por los republicanos. Si, ya sé que es difícil tamaño derroche imaginativo, pero habrá que hacer un esfuerzo. ¿Quiénes habrían formado entonces los grupos de huidos en los montes? ¿Se hubieran convertido en guerrilleros el aristócrata, el cura, el cacique o el notario? ¿Cuáles hubieran sido sus planteamientos de resistencia antimarxista?

La presente novela recrea una situación ficticia en la que, con grandes dosis de humor y picaresca, un mayordomo relata los avatares del Conde de Piedrabuena, un señorito que se vio obligado a abandonar su hacienda y convertirse en maqui tras el sorprendente giro de los acontecimientos durante la guerra civil.

La sátira especulativa de esta historia propicia esperpénticas y divertidas situaciones en un enmarque histórico que nunca llegó a producirse pero, cuyo planteamiento, nos hace reflexionar sobre el origen que subyace en la anacrónica división de las Dos Españas.

- Déjate de rollos Luismi, que lo que querías es que ganaran los republicanos –me dijo un día mi buen amigo Juan Aguilar.

Y no es que en el fondo no me seduzca perderme en el sueño de una historia sin golpes de Estado ni represión, pero la razón de “Mi señorito el maqui y San Cucufato” ha sido bien distinta.

El rigorismo de la investigación histórica y criminológica de mis anteriores publicaciones, con su pesada carga de sobriedad (drogas, crímenes, cárceles, guerras… ahí es nada), tal vez me estaba creando la imagen esteriotipada de hombre desabrido y circunspecto.

- Es posible. Pero para mí que lo que tu querías es que ganaran los rojos.
- Juan, por favor, déjame concluir el preámbulo.

En el trasfondo de ésta, mi primera novela, subyace algo tan sencillo como arrancar una sonrisa (o dos) a un lector que piensa que la España del estraperlo y las cartillas de racionamiento no es campo para abonar la sátira y el humor porque se sufrió mucho.

Que el lector se divierta, que pase un buen rato, que se evada, ha sido mi único objetivo. Si lo consigo por bien tenidas sean mis horas de insomnio. En caso contrario, olvídense de recuperar el dinero que pagaron por esta novela. Que a mal remedio queda el recurso de utilizarla para calzar la mesa camilla, que no sé por qué siempre cojea. O aprovechar el colorido de la estupenda portada de Paco Nájera que a buen seguro quedará apropiada en los estantes del salón, y con el estampado de las cortinas. Y es que la cultura nos da mucho juego y siempre fue muy socorrida…
 


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© Todos los derechos de imágenes y textos reservados por el autor, Luis Miguel Sánchez Tostado.

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