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¿Quién mató a Lupe?
Crimen sin resolver. La Puerta de Segura (Jaén), 1955

(Entrevista realizada a Luis Miguel Sánchez Tostado por Manuel Rodríguez emitida en el programa de televisión “Misterios” de Onda Jaén.)
Portada del periódico “El Caso” donde da la noticia del asesinato de Lupe el 23 de marzo de 1955
Luismi, ¿qué tiene de especial este caso?

Pues este es un caso verdaderamente espeluznante, no sólo porque se dio una muerte muy cruel a una inocente niña de 8 años, también por las extrañas circunstancias en las que se desarrollaron los hechos y porque además, después de casi 50 años aún no se ha dado con el autor de este salvaje crimen.

Este crimen fue portada de El Caso, un periódico de sucesos que hubo en España y que durante más de 40 años fue el diario más leído.

¿Podrías narrarnos brevemente cómo se sucedieron los hechos?

Pues como ya se ha apuntado en la introducción los hechos transcurren en el municipio de la Puerta de Segura. En la parte alta del pueblo, en el casco antiguo, residía una familia humilde, como tantas en aquella época. Se trata del campesino Francisco, su esposa Rufina y cinco hijos. Aquella tarde Rufina preparaba el morral de su esposo y mandó a su hija, la pequeña Lupe, que entonces contaba con 8 años de edad, a comprar media libra de chocolate a una tienda de ultramarinos de Presentación Sandoval que estaba situada a unos 300 metros de la vivienda. Pero la pequeña Lupe jamás regresó con vida.

Como la niña se retrasaba salieron a buscarla. La tendera dijo que despachó a la niña nada más entrar a su comercio y otra vecina la vio doblar la esquina de la calle Cabrerizas donde vivía. Pues fue en aquel recodo, algo oscuro en aquellas horas del anochecer, donde la niña desapareció. Y eso ocurrió a escasos 30 metros de su casa.

Los padres de la niña, desesperados, iniciaron una frenética búsqueda por el pueblo y alguien les informó que cuatro vecinos habían acudido a la orilla del río Guadalimar a los gritos de una niña que pedía auxilio. Era Lupe. Alguien la había raptado y huía con ella entre la maleza del río.

Entonces, hubo testigos de aquel rapto.

Hubo testigos de que un hombre, algo corpulento, se llevaba a las niñas en volandas por la vega del río pero no consiguieron identificarle. Un vecino que se encontraba en la orilla opuesta dio la voz de alarma cuando escuchó los gritos a la pequeña gritar: “Suéltame tío malo, llévame a mi casa” .

El río estaba muy crecido en aquella época y ante la oscuridad, este vecino se dirigió al pueblo solicitando ayuda. Tres vecinos más corrieron con él, cruzaron el puente del Guadalimar e iniciaron una persecución casi a ciegas por la falta de luz. Fue en este momento en el que el raptor, en lugar de liberar a la niña, decide sumergirla en el agua hasta darle muerte. Después la abandonó a merced de la corriente del río.

Se le vio cruzar por una zona profunda del río y se perdió para siempre por su maleza. Nunca más se supo de él.

¿Qué sentido tiene matar a la niña cuándo hubiese sido más fácil huir sin ella?

Dibujo realizado en 1955 donde se especula con el lugar donde el asesino abordó en la niña: un recodo de la calle Cabrerizas de la Puerta de SeguraA mi juicio el asesino de Lupe sabía perfectamente que si la soltaba la niña lo delataría seguramente por tratarse de una persona conocida del pueblo e incluso conocida de la niña. Prefirió arriesgarse y perder unos minutos en ahogarla antes de liberar a la niña para que lo delatara. No sólo por asegurar su reputación, si no también para evitar un posible linchamiento puesto que el adulto que rapta a una menor en la mayoría de los casos trata de abusar sexualmente de ella. Y lo más triste de todo esto es que el asesino se salió con la suya.

¿Dónde apareció el cuerpo?

Pues aquella debió ser la noche más larga y angustiosa que vivieron Francisco y Rufina. Tanto ellos como la Guardia Civil y un buen número de vecinos vadearon el río tratando de encontrar a la pequeña, pero nadie encontró su cuerpo. Al amanecer del día siguiente, miembros de la Guardia Civil la encontraron en un remanso del río, a unos 300 metros del lugar donde se vio por última vez la sombra del raptor. Curiosamente en ese remanso el agua no alcanza un altura mayor de 15 centímetros y fue un lugar varias veces inspeccionado la noche anterior con resultado negativo.

El día 24 de marzo se celebró el sepelio al que asistió todo el pueblo y casi con toda seguridad también el asesino. Se inició entonces una psicosis colectiva en la que todos los vecinos se miraban recelosos unos a otros barajando las posibilidades de que cada vecino fuera el raptor. El suceso tuvo una gran acogida en los medios de comunicación y fue portada del periódico El Caso de tirada nacional.

¿No se consiguieron pruebas inculpatorias para dar con el asesino?

Se recopilaron algunos indicios, pero ni una sola prueba inculpatoria. Al día siguiente se recuperaron a lo largo de todo el trayecto hacia el río, las monedas, el chocolate, una cinta del pelo de la pequeña y un pañuelo del asesino que llevaría seguramente para amordazar a la pequeña, cosa que no consiguió porque todo sucedió muy deprisa. Lástima que por aquellos años no existiera la prueba del ADN porque el rastreo genético de aquel pañuelo podía haber conducido con toda probabilidad hacia el asesino.

El juez de Orcera, que fue quien instruyó el caso, precisamente ante la ausencia de pruebas inculpatorias solicitó a la Dirección General de la Policía la asignación al caso de dos agentes especializados en homicidios que se desplazaron desde Madrid. Se levantó un croquis dibujado a acuarelas (que estamos viendo en la pantalla)

Pero todo resultó inútil.

Curiosamente se produjo un hecho insólito. Diez días después de la muerte de Lupe se produjo un nuevo rapto de una niña en Andújar. Un joven de unos 25 años intentó raptar a Paquita, una niña de 7 años. Pero en esta ocasión la víctima tuvo suerte porque fue auxiliada por un cabrero quien liberó a la niña e intentó conducir a punta de navaja al autor, pero no lo consiguió al zafarse y huir a toda velocidad. Nadie le conocía por lo que se pensó que no era un vecino del pueblo. Se hicieron numerosas pesquisas en fondas, tabernas, estaciones, casas de huéspedes… pero todo resultó baldío. Parecía como si se lo hubiera tragado la tierra.

Nadie pudo aportar ningún dato nuevo sobre el asesino de Lupe y la investigación entró en un punto muerto sin retorno. Al año siguiente (1956) la Audiencia Provincial decretó el sobreseimiento provisional por desconocerse al autor del crimen.

En tu libro “Crónicas del Crimen” afirmas que en este caso quedaron algunas incógnitas sin aclarar ¿A qué incógnitas se refiere?

Sí. Aunque todo parece indicar que el autor del crimen se favoreció con la oscuridad, la crecida del río y de una serie de circunstancias que le fueron favorables para no ser desvelado, es cierto que existen algunos El capitán de la Guardia Civil, Florentino Calvo, muestra al corresponsal del periódico “El Caso” el pañuelo que perdió el asesino cuando raptó a la pequeña Lupeinterrogantes en este caso que a mi modo de ver aún no han sido esclarecidos.

Por ejemplo, los cuatro vecinos que persiguieron al raptor pasaron en su carrera por la misma puerta del cuartel de la Guardia Civil, pero ninguno de ellos dio aviso hasta que no le perdieron la pista al raptor. Otro aspecto curioso es la falta de coincidencia en la determinación de la hora de la muerte de Lupe. El médico certificó que su defunción acaeció sobre las 8 de la noche. Pero el médico forense a las 8 de la mañana del día siguiente (cuando se levantó el cadáver) certificó que la niña llevaba 8 horas muerta, quiere decir que fue muerta a las 12 de la noche y no a las 8 de la tarde. ¿Se mantuvo oculta la niña hasta esa hora? ¿Por qué apareció el cadáver de Lupe en un remanso del río, una zona muy accesible que ya fue inspeccionada varias veces la noche anterior? ¿Fue realmente fue la corriente del río quien lo llevó hasta aquel punto, o pudo alguien depositar el cuerpo de la niña en aquel lugar cuando el grupo de búsqueda se alejó? ¿Por qué se hizo la inspección ocular en el lugar del crimen con cuatro días de retraso y no inmediatamente con ha de hacerse? ¿Fue la misma persona la que dio muerte a Lupe la que intentó el rapto de la niña de Andújar o se trata de una mera coincidencia en el modus operando?

Posiblemente jamás sabremos la respuesta a estas preguntas. De todas formas existen sólidos indicios para pensar que el responsable de este crimen fue un vecino del pueblo o incluso algún conocido de la familia, porque cuando fue abordada en el recodo de la calle Cabrerizas la niña no gritó. El raptor conversó con la niña, es probable que incluso le diera la mano y únicamente empezó a gritar cuando la tomó en brazos y se deslizó por el terraplén que conduce al río.

Ya han transcurrido casi 50 años y el delito ha prescrito. Pudiera ser que el asesino de Lupe haya fallecido ya, o tal vez no, pudiera ser que ahora tenga 70 u 80 años y esté paseándose tranquilamente por el pueblo, disfrutando de mañanas soleadas y partidas de dominó y tal vez halla olvidado el inmenso dolor que causó a un familia de la Puerta de Segura

Pero estas cosas no se olvidan y aquí estamos para recordarlo.
  


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© Todos los derechos de imágenes y textos reservados por el autor, Luis Miguel Sánchez Tostado.

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