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¿Existe el crimen perfecto?
Técnicas de policía científica y medicina legal
al servicio de la investigación criminal

(Entrevista realizada a Luis Miguel Sánchez Tostado por Jesús Vigorra y emitida en el programa “El Público” en Canal Sur Radio y por Manuel Rodríguez emitida en el programa de televisión “Misterios” de Onda Jaén. Texto refundido para su publicación en internet)

Ha aparecido el cadáver ensangrentado de un hombre entre el mobiliario desordenado de la habitación de un hotel. Un sinfín de curiosos acuden a los gritos histéricos Estudio balístico sobre casquillos percutidos realizado por el Departamento Policía Científica de la Guardia Civilde la empleada de la limpieza que lo ha descubierto. El encargado ha llamado a la policía pero, entre tanto, algunos voluntarios, en su afán de colaborar, levantan muebles y apilan los objetos esparcidos por los alrededores para entregárselos a los cuerpos de seguridad. Alguien, incluso, ha dado la vuelta al cadáver para identificarlo y un conserje cerró la ventana de la terraza porque hacía frío y para evitar miradas indiscretas.

A su llegada el teniente de la policía monta en cólera y ordena la detención de todas las personas que se encuentran en la escena del crimen.

Luismi, ¿por qué se ha enfadado tanto el teniente con esta gente que sólo pretendía colaborar?

Muy sencillo. Es cierto que somos curiosos por naturaleza pero esta curiosidad puede hacer que en lugar de colaborar contaminemos gravemente la escena del crimen dejando huellas y marcas que van a confundir a los investigadores y sin querer estemos borrando las auténticas.

Por ejemplo, la persona que movió el cadáver y ordenó los muebles está impidiendo la reconstrucción de los movimientos previos al desenlace. El que cerró la puerta de la terraza ha dejado sus huellas en el picaporte y omitiendo el dato de que se hallaba abierta tal vez cierre la posibilidad de que el asesino huyera por ella. Las personas que recogieron los objetos para la policía no sólo han dejado sus pisadas en la moqueta y sus huellas en el arma del crimen sino que, sin darse cuenta, han sacado de la escena una colilla que el asesino fumó unos minutos antes y varios cabellos que hubieran podido identificarlo. Y no se percataron porque iban adheridos a las suelas de sus zapatos.

De ahí la importancia de no tocar nada en la escena del crimen, incluso impedirlo hasta que llegue la policía o la Guardia Civil. Cualquier objeto por insignificante que sea puede tener una importancia fundamental en el desarrollo de la investigación.

¿Existe el crimen perfecto?

Si el crimen perfecto es aquel en el que no se ha dado con el asesino, podríamos decir que todos los crímenes sin resolver son crímenes perfectos. (tenemos una larga lista de crímenes sin resolver alguno de ellos ya tendremos oportunidad de comentar). Pero yo no creo en el crimen perfecto, sólo existe una investigación imperfecta. Fallos policiales o fallos en la instrucción judicial, negligencias, omisiones, o incluso falta de presupuesto para abordar la investigación. Y finalmente el asesino se va de rositas.

Ten en cuenta que el asesinato de una persona no siempre es cometido por dementes, a veces lo realizan mentes privilegiadas con un altísimo coeficiente intelectual, existen sicarios a sueldo, mafias organizadas, delincuentes profesionales o terroristas que cometen sus crímenes estudiando meticulosamente a sus víctimas y procurándose coartadas aparentemente perfectas. El hombre puede prever una gran cantidad de probabilidades en su premeditación delictiva, pero no puede luchar contra el azar. Es muy difícil prever contrariedades inesperadas como un testigo de última hora, el pinchazo de una rueda, un perro que se cruza, un pelo que se nos cae, una colilla, una microfibra de nuestra ropa, una huella de zapatos o de neumáticos.... Es imposible preverlo todo. Y donde más huellas se dejan es en las huidas precipitadas.

Pero el investigador debe encontrar esas pistas.

¿Cómo actúa la policía nada más tener conocimiento de un asesinato?

En primer lugar se establece un perímetro de seguridad, se da aviso al juez de guardia y se realiza una primera inspección ocular. La comisión judicial está formada por el juez instructor, el secretario judicial (que levantará Huella digital en la que se señalan sus puntos característicos. La de la foto corresponde al  autor de la muerte de un taxista en Alcalá la Realacta) y el médico forense que determinará si el cuerpo es cadáver aportando sus primeras impresiones (ofrecerá una fecha u hora estimativa de la muerte basándose en la rigidez cadavérica o la presencia de livideces, por ejemplo.)

Huella digital en la que se señalan sus puntos característicos. La de la foto corresponde al autor de la muerte de un taxista en Alcalá la RealEn estos casos agentes especializados suele ir dotados con material técnico para la recogida de muestras, cámaras fotográficas, de vídeo, útiles de dactiloscopia, reactivos para la búsqueda de huellas (carbonato de plomo).

En el caso de que el cadáver estuviese en avanzado estado de descomposición incluso se toman muestras de fauna cadavérica que serán analizadas por los entomólogos forenses.

Por último cuando el juez ordena el levantamiento del cadáver el cuerpo se conduce al Inst. Anatómico Forense donde se le practicará la autopsia mientras que la policía continúa con las pesquisas tomando declaración a testigos y sospechosos. De ahí que el teniente de policía ordenara la detención de esos “curiosos”, por que el asesino podría estar entre ellos fingiendo colaborar y podía estar borrando sus propias huellas.

¿Qué información aportan esos bichejos que se encuentran en los cadáveres?

La Entomología es la ciencia que estudia los insectos, pues bien, como sabemos, al morir nuestro cuerpo se descompone y es literalmente devorado la fauna necrófila, (Escuadrones de la muerte) que en realidad son siete plagas sucesivas de insectos que dejan el cadáver en los huesos en algo más de 4 años, de ahí que en los cementerios municipales esté prohibida la apertura de los nichos antes de los cinco años de la muerte.

Pues bien, el entomólogo forense, atendiendo a la especia necrófaga que esté actuando en cada momento y a los condicionantes ambientales puede aproximarse a la data de la muerte. Incluso la presencia de determinados invertebrados que no son habituales en el lugar donde se encontró el cadáver puede indicarnos que el cuerpo fue trasladado posteriormente. Gran interés tienen, por ejemplo, los insectos atrapados en los paquetes con droga que nos pueden informar del país de procedencia o incluso los insectos adheridos en las matrículas de los vehículos utilizados por los terroristas que también pueden aportar valiosa información.

Todos hemos oído hablar de una autopsia, pero ¿en qué consiste realmente?

La autopsia es la prueba reina en la investigación. Se dice que con una autopsia bien hecha tenemos resuelto el 90% del caso. Es verdaderamente increíble cómo el cadáver puede “hablar” y mantiene una última “conversación” con el forense. Impresiona la cantidad de luz que nos aporta. Podemos saber con toda seguridad si la muerte le sobrevino de forma accidental o natural, si fue por causa violenta, si se trata de un suicidio, un homicidio, si fue envenenado, asfixiado, estrangulado, electrocutado, a qué hora. Nos informa de la posición frente al agresor, si este era zurdo o no, si intervinieron más personas, las características del arma empleada y, en determinados casos, hasta el peso y la estatura del asesino.

La autopsia inicia la autopsia abriendo la bóveda del cráneo examinando el cerebro, después el cuello, el tórax, el abdomen y por último la zona genital. Porque una muerte violenta siempre deja un rastro en el cuerpo. Por ejemplo, el color cereza de la piel delata una muerte por inhalación de monóxido de carbono. El hongo de espuma en los pulmones y partículas de algas diatomeas delatan una muerte por inmersión. En un estrangulamiento, por ejemplo, la autopsia nos dice si fue por asfixia o por la presión del nervio vago a su paso por el cuello. Si es por asfixia aparecerán unas pequeñas manchas rojizas (petequias) en la pleura. Y algo muy curioso, analizando el potasio del humor vítreo (líquido detrás del iris) el forense se puede aproximar asombrosamente a la hora exacta de la muerte con una precisión de minutos.

Hoy el forense dispone de rayos X, Tac, o resonancias magnéticas para el análisis exhaustivo del cadáver. Los avances en la bioquímica o en la histopatología son de una gran ayuda. Por ejemplo los cromatógrafos de gases detectan rastros mínimos de sustancias tóxicas y venenos que emanan de los cadáveres.

¿Qué otros recursos utiliza la policía o los forenses para desvelar al asesino?

La policía científica dispone hoy en día de medios técnicos que Diversas armas utilizadas para crímenes en la provincia de Jaén y que se conservan como “piezas de convicción” en la Audiencia Provincial de Jaénharían las delicias de Sherlock Holmes y que tenemos oportunidad de ver en la serie televisiva CSI (Crime Scene Investigation). Pero aún no se ha inventado ninguna máquina que sustituya la experiencia, la pericia y la intuición humana que siguen siendo valores fundamentales para desvelar al asesino.

Un obsesión de la policía fue siempre la identificación, primero se usó la fotografía (1929) después la antropometría (1879) , una complicada técnica a base de cientos de medidas y descripciones corporales. A principios del siglo XX se incorpora la dactiloscopia que como todos sabéis es el estudio de la huellas digitales que sigue vigente. Los dibujos de las crestas papilares son únicos y aparecen a partir del sexto mes de vida intrauterina.

Los departamentos de Balística estudian estudios de las armas de fuego y de la munición. Se determina el tipo de casquillo, quien los fabricó, el año, su calibre, si son artesanales…etc También de los proyectiles alojados en el cuerpo de la víctima podemos conocer la trayectoria y el ángulo de los disparos y la posición del agresor.

Pueden detectarse micropartículas de pólvora, manganeso y otras sustancias que se liberan tras la detonación de un arma de fuego y que se incrustan en la dermis de las manos pudiéndose y que se pueden localizar incluso con varios meses de retraso. Los peritos calígrafos, expertos en grafología, muy útiles en la localización de firmas falsas o de cartas anónimas…

Los laboratorios centrales de policía científica disponen en la actualidad de avanzados sistemas digitales de reconocimiento de voz, o digitalización electrónica de huellas, de retratos robots, equipos láser (distinta longitud de onda) que desvelan manchas y marchas inapreciables a simple vista, o técnicas de biomecánica que reconstruye virtualmente el suceso a partir de la forma y distribución de las manchas de sangre.

La prueba del ADN ¿es tan precisa como dicen?

No cabe duda que los avances en genética y biología molecular han revolucionado la criminalística biológica. La huella genética fue incorporada en 1984 por Alex Jefrey y marcó un antes y un después en la investigación criminal. Los genes de cada persona constituyen una huella única e irrepetible que está presente en el ADN de cada una de nuestras células y los humanos estamos desprendiendo células continuamente, al que a simple vista no se ve. Por ejemplo en la saliva que pega un sello, en el bulbo de un cabello, en el epitelio labial adherida a un cigarro, o en un vaso, o las manchas de sangre o en el semen. Incluso se ha encontrado ADN en las huellas dactilares.

En la actualidad esta prueba tiene un alto índice de eficacia se han resuelto eficazmente muchos crímenes y violaciones gracias a la prueba del ADN. Hemos visto su efectividad en casos recientes como los crímenes de Rocio Warnikof o Sonia Carabantes y el papel que jugó el ADN encontrado en una colilla y que inculpó a Alexander Kin.

Tal vez en un futuro próximo sea posible que la huella genética de cada individuo se conserve en su historial como se conservan las huellas dactilares. Sólo el efecto disuasorio de este registro podría poner fin a multitud de delitos contra la libertad sexual. Pero existen corrientes de opinión que defienden la intimidad individual y están en contra de la manipulación genética y su manejo masivo
 


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