Inicio   |   Biografía   |   Libros   |   Premios   |   Prologuistas   |   Videos   |   Contactar con autor   |   Ebook   |   Pedidos

 
 Síguenos en:
 Facebook
aa
 Twitter
 Narrativa
 Novela
aa
 Relato breve
 Ensayo
 Obras
 Historia
 Trabajos

 Investigación
 Criminología
 Trabajos

 Investigación
 Ámbito penitenciario
 Trabajos

 I muestra
histórico-gráfica
 Prensa
 Prensa escrita

 Televisión y radio
 
El simbolismo iconográfico
del escudo de prisiones

Muy pocos, de entre los 18.000 funcionarios de prisiones, saben el significado de la insignia que portan en su uniforme a pesar de ser obligatorio desde la posguerra. Cinco símbolos que encierran toda una miscelánea de principios morales, mitología y tradición.

(Publicado en Diario Jaén, 24 de septiembre de 1995)

Emblema del Cuerpo de Prisiones
Por Luis Miguel Sánchez Tostado



La iconografía y el simbolismo gráfico son casi tan antiguos como el hombre. Para unos autores el simbolismo es el arte de pensar en imágenes[1]. Para otros el símbolo, lo particular representa lo general, no como un sueño ni como una sombra sino como viva y momentánea revelación de lo inescrutable[2]. En cambio la utilización de diver­sos grafos y anagramas para la identificación de determinadas oficios y profesiones son más recientes.

En el mundo penal y penitenciario fue determinante la elección de un vestuario, si no apropiado, al menos identificativo de la ostentación de autoridad. Interesante será, pues, dedicamos en otro mo­mento a estudiar la progresión evolutiva de aquellos curiosos uniformes que utilizaron alcaides y rastrilleros a lo largo de los últimos siglos.

Tanto en la Edad Media como en la Época Moderna bordados de armas y linajes en pecheras, capas y pendones fueron símbolos suficientes para identificar la génesis nobiliaria de aquellos hijosdalgo que ostentaban principio de autoridad o representatividad. Armas que unían a las propias de la Corona reinante, ejemplo de la representación real del oficio que desempeña. Así pues, caballeros veinticuatro, corregidores y obispos iconografiaban sus enseñas y emblemas de la parcela del poder que representaban, bien sean, respectivamente, con las propias de su linaje, la simbología regia o los indicativos canónicos.

En cambio verdugos y carceleros fueron oficios mal vistos y frecuentemente repudiados por lo que sus anagramas y emblemas debíanse recordar para obligado cumplimiento. Un ejemplo lo tenemos en el pregonero público de Jaén, Blas Martínez de las Yeguas, que ostentaba en 1695 el oficio de ejecutor de Justicia y al que se le exigió en cabildo de 22 de agosto que debía exigírsele para que fuese conocido por todo el pueblo, que "llevase bien señalada en el sombrero la insignia de escalera y penca, propia del oficio, debiendo ser el sombrero negro y... no haciéndolo así salga de inmediato de la ciudad y búsquese a otro que ejerza esta ocupación[3]."

Los carceleros, en cambio, no tuvieron un símbolo propio hasta su centralización administrativa a finales del S. XIX, pues las cárceles reales dependieron directamente de las corporaciones locales desde sus orígenes. Aunque la primera disposición legal en que se habla de uniforme, armamento e insignias fue la Ordenanza de los Presidios del Reino de 1834; posterior a esta disposición se dictaron otras, pero todas ellas han te­nido muy escaso cumplimiento.

Será a principios de nuestro siglo cuando se unifiquen criterios en torno a uniformes y emblemas propios del cuerpo. El artículo 476 del Reglamento de los Servicios de Prisiones de 1930 describe con detalle el uniforme especificando, además, que "en las gorras de paño las insignias se llevarán en el cinturón de las mismas, colocándose los cordones o barrotes indicadores de la clase en la parte inferior, igual que el emblema y las insignias, y tendrán enlazadas las iniciales C.P. con la corona real"[4], Un sistema castrense, pero un escudo simple y poco imaginativo: una "C' y una 'P' superpuestas que aludían a "Cuerpo de Prisiones" , Simplicidad que daba lugar a comentarios pícaros y jocosos de una reprimida población reclusa, C. P.: "Casa de P.”.

Esta insignia creada a mediados del XIX permaneció hasta la conclusión de la guerra civil en la que el régimen franquista quiso dotar definitivamente de un escudo propio, único, que aporte aquella solemnidad corporativa propia de un Cuerpo nacido entre las milicias.

Mientras se elaboraba un nuevo Reglamento Penitenciario, que no llegaría hasta 1954, el anterior Régimen adaptó a sus intereses y modificó el de Alfonso XIII con frecuentes Órdenes.

En 1939 se instaura Ntra. Sra. de la Merced como patrona de las Prisiones[5], y en el mismo año se diseña el emblema penitenciario que pre­sidirá los uniformes del personal funcionario.

Aunque el uniforme se volvió a sustituir en 1977; el emblema del Cuerpo ha permanecido vigente hasta nuestros días y son muy pocos los que, aún portándolo durante décadas, han conocido su significado.


Simbología

El emblema está formado por una espada desnuda y vertical superpuesta a una rueda dentada, rodeando a éstos una palma en la parte derecha y una rama de laurel en la izquierda concluyendo con una corona en la parte superior.

Constituye el escudo un ovalado conjunto de signos que merece la pena analizar separadamente ya nos van a trasmitir mediante su campo de acción simbólica, la tensión comunicante de sus atributos y su correspondencia con la concepción penitenciaria de la época.


La palma

La iglesia primitiva la adoptó como símbolo de la victoria del cristianismo sobre la muerte[6], pero sobre todo será el emblema de los mártires: "una muchedum­bre inmensa (de mártires)... vestida con vestiduras blan­cas y palmas"[7]. Se considera un símbolo de victoria sobre la muerte temporal.

Un martirio penitenciario asociado históricamente no sólo al confinamiento martirizante sino incluso aquellos mártires pertenecientes a viejas órdenes redentoras como los Trinitarios, Mercedarios o Jesuitas que, durante la reconquista, no dudaron en intercambiarse por los cautivos cristianos en manos de infieles[8].


El laurel

Símbolo mítico, atributo de Apolo y Victoria. Servía para hacer la corona al vencedor (tipo Laurus nobilis, hoja perenne o imperecedera), antiguamente se creía que el laurel era profiláctico.

Se laurea al que vence, al que triunfa. Por su sola existencia ya presupone una serie de victorias interiores sobre las fuerzas negativas y disolventes de lo inferior. No hay obra sin lucha, sin triunfo. Por ello el laurel expresa la identificación progresiva del luchador con los motivos y finalidades de su victoria[9]

Pablo alude al laurel olímpico que corona al campeón con la merecida gloria o fama temporal. En tiempos del Caudillo es difícil que se mantenga la idea de Reino temporal, aunque no imposible, ya que él sabía muy bien que la Dictadura es breve periodo de transición y su España soñada: "Una, Grande y Libre" era una mera reproducción de la de los Reyes Católicos.

Tanto la palma como el laurel fueron incorporados en el emblema de prisiones en 1939 adoptados del escudo de la Orden Mercedaria (creada en 1218) que ostenta el patronazgo redentor de las instituciones penitenciarias y también se utilizaron en el anterior escudo del reinado isabelino. Por tanto, la génesis del concepto del laurel y de la palma en esta orden haría referencia al mérito del martirio santificado que redime el sacrificio a través de la liberación del cautivo. Pero, tras esta adopción simbólica, habría que compartir el concepto "laureado” entre la propia Institución que custodia ("mérito" por la sacrificada y peligrosa función del carcelero), con la propia del acatamiento y cumplimiento de la condena del recluso ("mérito" del preso que redime su pena con el trabajo, el sudor, la enfermedad...).


La espada

Símbolo de autoridad y la administración de justicia y, lo mismo que la palma, atributo del mártir cristiano pues en su sentido primario, es un símbolo simultáneo de la herida y del poder de herir y por ello un signo de libertad y de fuerza.

Contiene la misión mágica de combatir las fuerzas oscuras personificadas en los "muertos malévolos", La espada es el arma propia y casi exclusiva de las altas dignidades. Según tradición árabe, fueron los hebreos quienes la inventaron[10].

Está asociada a la guerra y a la justicia divina en numerosas citas bíblicas:

- "No en vano (la autoridad) lleva la espada" (Romanos 13,4).
- "Al segundo jinete... se le dio una espada grande (para castigar) (Apocalipsis 6,4).
- "Los demás fueron exter­minados por la espada que sale de la boca del jinete" (Apocalipsis 19,21).

A Pablo le cortaron la cabeza con una espada y, desde entonces forma parte iconográfica de su imagen. Otros creen que la espada es la palabra de Dios que separa o deslinda lo bueno de lo malo.

Pero no cabe duda que quien propuso su incorporación al emblema penitenciario quiso transmitir un claro mensaje de punibilidad, y no sólo como ejecución punitiva de la pena, sino también de prevención, para infundirles­ respeto y temor ante su incumplimiento, tal y como podemos leer en una de las cartelas de la cárcel de Martos: "Pacis Custodia Custos": la defensa e la paz (social) es el custodio (carcelero)[11].

Por encima de la redención del trabajo, de toda actividad penitenciaria estará la custodia como principal fin de la Institución Penitenciaria, lectura que se obtiene de la superposición de la espada sobre la rueda dentada y no al contrario.


La rueda dentada

Símbolo universalmente admitido, desde principios de siglo, para representar el trabajo. Su presencia hace alusión al trabajo penitenciario mediante el cual se redime la pena privativa de libertad.

Este es el elemento más moderno de los que componen el escudo ya que oficializa una situación que se venia produciendo desde hacia siglos: el trabajo del penado: antiguamente forzado en galeras, campos de trabajo, fortificaciones, ornato público..., etc. y en la actualidad voluntario: redenciones o reducción de pena por el desempeño de trabajos como los diferentes destinos, el estudio, los talleres de formación... etc.


La corona

Su sentido esencial deriva del de la cabeza a la que corresponde como finalidad emblemática. La corona no sólo se halla en lo más alto del cuerpo (y del ser humano) sino que lo supera, por esto simboliza propia idea de superación. Es el signo visible de un logro, de un coronamiento que pasa del acto al sujeto creador de la acción[12].

También encontramos referencias bíblicas a la coronación:

-"El atleta no es coronado si no ha competido según el reglamento" (2 Timoteo 2,5).
- " Desde ahora me aguarda la corona de justicia (la laureada merecida) que... me entregará el Señor (2 Timoteo 4,8),

Pero sobre toda la figura de la corona va a corresponder genéricamente a la idea "Finis coronatopus" (el buen fin corona la obra). El Régimen militar que creó el actual escudo de prisiones no creía en la Monarquía, no se trata pues de la corona real que formaba parte del emblema de 1930 sino de la idea de la "coronación" del mensaje, de la confirmación del buen fin, de lo oficialmente supremo y justo.

___________________


Notas:

(1) ANANDA D. COOMARASWAMY, filósofo hindú.
(2) Goethe
(3) Archivo Histórico Municipal de Jaén, Actas de 23 de agosto de 1695.
(4) Artículo 476, capítulo VIII, Título III del Reglamento de los Servicios de Prisiones, Decreto 14 de noviembre de 1030 (“Gaceta” del 21), declarando vigente por decreto nº 83 de 2 de noviembre de 1936.
(5) Orden de 27 de abril de 1939 (BOE nº 122 de 24 de mayo de 1030, pág 2383)
(6) JANES HALL. “Diccionario de Temas y Símbolos Artísticos”. Alianza Editorial, Madrid, 1987
(7) Apocalipsis, 7.9
(8) SANCHEZ TOSTADO, L.M. “Nuestra Señora de la Merced: Patrona de las Prisiones”. Diario JAÉN, 24 de septiembre de 1995, pág. 36-38
(9) CIRLOT, J.E. “Diccionario de símbolos”. Editorial Labor, S.A. Barcelona, 1969
(10) SOBEJANO, E. “Espadas de España”, en Arte Español, XXI, 1956
(11) SÁNCHEZ TOSTADO, L.M. “Los efectos psicológicos de las cartelas en los cautiverios jiennenses”. Diario JAÉN, 10 de Septiembre de 1005, pág. 50 y 51.
[12] CIRLOT, J.E. ob. Cit. Pág. 154
  


‹  Volver a Prensa escrita
 

© Todos los derechos de imágenes y textos reservados por el autor, Luis Miguel Sánchez Tostado.

Diseño y desarrollo web