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Una hipótesis que especula sobre la posible autoría de un fresco iniciado por
Zabaleta en la vieja cárcel durante 1939

¿Una obra inédita de Zabaleta
en la cárcel de Jaén?

(Publicado en la Revista Cultural de Quesada, en agosto de 1996, y en Diario Jaén,
el 15 de septiembre de 1996)


Por Luis Miguel Sánchez Tostado.

Cuando uno se sumerge en un trabajo de investigación histórica, cuando indaga y remueve papeles viejos que rezuman ese olor a papel en reposo, a olvido... cuando se entrevistan sabios ancianos, siempre espera encontrar algún dato inédito y desconocido con el que llenar unos cuantos folios con la intención, siempre sana, de ir tratando de colocar otra pequeñita pieza en ese inmenso puzzle que forma la historia jiennense.

Pero no siempre son gratificantes las labores de búsqueda. Algunas veces el investigador se encuentra con el regusto amargo de la decepción tras perseguir, con perseverante ilusión, una pista falsa que hizo gastar tiempo y dinero, pero hasta de los errores se aprende.

Este año os comentaré el seguimiento que, dentro de mi amplio estudio sobre la "Historia de las Prisiones en Jaén" realicé durante un tiempo sobre un fresco que fue pintado a finales de 1939 en la Prisión Provincial de Jaén atribuido inicialmente a Rafael Zabaleta y que, como al final de este artículo podréis deducir, no será incluido en dicho estudio si bien creo que merece la pena reflexionar sobre él dentro del marco que me ofrece esta publicación cuyos lectores se encuentran tan ligados a la vida y obra de nuestro genial pintor.

Comenzaré indicando la sorpresa que me produjo el hecho de que funcionarios jubilados de la vieja cárcel hicieran reiterativas alusiones en mis entrevistas a la autoría de una obra de Zabaleta en la prisión jiennense, pues no uno sino varios fueron los testigos que se ratifican en dicha tesis. Aquellos que, tras la depuración realizada por el régimen del General Franco, ocuparon en 1939 puestos como "guardianes de prisiones" con categoría de Jefes de Servicios en virtud a su rango de Alféreces provisionales del ejército nacional. Estos, tal vez confiando en rumores de una senectud generosa, me condujeron inconscientemente por un sendero errado. ¿O no tan errado?(1)

En el archivo penitenciario encontré, por fin, el expediente personal de D. Rafael Zabaleta Fuentes el cual nos ofrece escasos pero precisos datos sobre sus fechas de reclusión.

Según esta documentación se decreta orden de prisión con fecha 8 de noviembre de 1939 siendo recluido en la prisión provisional de la calle Barco n° 24 en Madrid el día 1 de diciembre. Fue conducido a la de Jaén el día 13 de diciembre donde permaneció hasta el día 22 del mismo mes en que fue sustituido su confinamiento por el de prisión atenuada en su domicilio de la calle Nueva en Quesada. Situación que mantuvo hasta el 23 de abril de 1940 en que le fue comunicado el sobreseimiento del procedimiento sumarísimo de urgencia n° 44.958 instruido por el Juzgado Militar n° 7 de la Auditoría de Guerra del Ejército del sur declarándosele, pues, libre de toda responsabilidad.

En total su permanencia en prisión fue de 22 días siendo los últimos nueve en la cárcel jiennense.(2)

No vamos a entrar en los pormenores de su detención que, como otras muchas, fue a todas luces improcedente, pero sí en el detalle de que a su ingreso le fueron requisadas dos carpetas de dibujos que nunca más aparecieron(3) y que desde el primer momento le señalaron como un maestro de las artes.

Juan Sánchez Ralo, aquel rudo capitán de Caballería que fuera el primer director de la prisión jiennense durante la dictadura, aceptó la sugerencia que en 1939 le hicieron varios funcionarios para que un recluso "con magníficas dotes" realizara un fresco en una de las paredes del comedor de funcionarios para recreo y deleite de éstos mientras almorzaban.

Por fin se realizó el fresco, cuyas fotografías por primera vez se publican y cuya temática se centra en tres arcos en cuyo medio se sitúa una mujer con actitud nostálgica y reflexiva sentada en una silla con un niño en su regazo. Al fondo unas yuntas con labriego y, a media distancia, una mujer portando un cántaro. Sobre él un significativo lema:

"TODAS NUESTRAS AÑORANZAS,
TODAS NUES­TRAS ILUSIONES,
TODAS NUESTRAS ESPERANZAS."

En seguida nos llamó la atención el estilo modernista con el que fue pintado el motivo central sobre todo el semblante perfil de la mujer con ciertos aires picassianos. No cabe duda que debió hacerse por un interno que destacaba entre los demás (recordar que casi la totalidad de la población reclusa de la posguerra apenas tenía instrucción y procedía de ambientes rurales siendo la figura del campesinado el principal objetivo de la represión franquista.(4)

Este fresco se mantuvo hasta 1955 año en que el director Florentino Álvarez Morujo ordenó encalarlo pero, al año siguiente, en 1956 José Serrano García, director que sustituyó a aquel y seguramente aconsejado por los funcionarios quienes informaban de una tradición posiblemente errónea, ordenó raspar y recuperar el fresco liberándolo de su capa de cal aunque perdió la fuerza de su colorido inicial y algunos de sus motivos menos definidos.(5)

Mi buen amigo Manuel Martínez Jiménez, en su acaparador afán de recordar viejas reliquias penitenciarias, consiguió realizar en 1985 las fotografías que hoy reproducimos y que, como se puede apreciar, se encontraba ya muy deteriorado pues aquella dependencia fue cambiando con el paso de los años utilizándose como dormitorio para "destinos" y posteriormente como dormitorio de menores, lo cual casi puede considerarse negocio milagroso el hecho de que no se destruyera definitivamente en el motín del 2 de noviembre de 1977 que asoló por completo el Establecimiento.

Podrá comprender el lector la inquietud de quien esto escribe cuando barajaba en sus manos la posibilidad de que pudiera tratarse de una obra iniciada por el genial pintor quesadeño. Una obra inédita, una obra desconocida que tal vez no lograra concluir por su escaso tiempo en prisión aunque sí pudiera haber iniciado para que otro recluso la concluyera.

Debe tenerse en cuenta tanto la edad (32 años) como las circunstancias que rodeaban al pintor en aquellos duros momentos de su vida en los que su propio estilo zabaletiano, único e incomparable, aún no había sido adoptado por él y sus obras de los años treinta poseen la diversidad propia de un genio en improvisada efervescencia creativa con notables influencias de otros pintores, sin un estilo específico que no llegaría definitivamente hasta los primeros años de la década de los cuarenta.

Pero todo ello no eran más que simples conjeturas. Necesitaba opiniones doctas y eruditas por lo que envié las fotografías a Cesáreo Rodríguez Aguilera, perfecto conocedor de la obra de Zabaleta y amigo personal del pintor quien, a pesar de reconocer que a él mismo le comentó que "en la cárcel había hecho un dibujo",(6) rechazó contundentemente la posibilidad de que aquel fresco fuese obra del pintor quesadeño basándose en tres puntos: el estilo, el escaso tiempo de reclusión y la ausencia de comentario alguno por parte del autor. Si bien reconoce que, para la época que se trata, es obra de algún recluso ilustrado con evidentes dotes artísticas.

Por su parte el reconocido pintor jiennense Miguel Viribay también declina dicha posibilidad añadiendo argumentos técnicos tales como lo inusual de la perspectiva en un fresco de pared. Y es que, aunque nos decepcione, los expertos son los que poseen la última palabra. Durante varias semanas sentí palpitar la inquietud inconmensurable, una expectante ansiedad creyendo haber encontrado un pedacito de nuestra cultura recluida entre rejas.

No obstante, y a pesar de las opiniones de los críticos de arte mucho más fiables que las profanas conjeturas de quien esto escribe, debo reconocer que, en mi profunda ignorancia, aún mantengo ciertas dudas a cerca de la autoría de esta obra y algunos interrogantes que nadie ha sabido responderme:

1.- Conociendo el carácter introvertido del pintor y de su amargo recuerdo a su paso por la cárcel, ¿es tan difícil que Zabaleta no deseara hablar sobre sus tristes experiencias en reclusión y menos aún hacer referencia a una pintura que le obligaron a iniciar en contra de su voluntad?(7)

2.- ¿Porqué esa perseverante insistencia en el recuerdo de los viejos funcionarios contemporáneos que todavía viven?

3.- Tras la incautación de los dibujos y la elección de la dependencia de los oficiales, ¿entre cuántos pintores recluidos con dotes artísticas se pudo elegir en 1939?

4.- ¿Pudo ser que Zabaleta lo iniciara y a su libertad otros reclusos rellenasen espacios y alterasen el boceto original del pintor?

5.- ¿Por qué de aquella preocupación del director Serrano García por recuperar el fresco encalado un año antes, no era más fácil pintar otro encima?

Mucho me temo que estas preguntas queden sin respuesta. Lo cierto es que el autor de esta obra, como ella misma, han pasado desapercibidos durante más de cincuenta años por la propia condición prohibitiva del régimen penitenciario durante la vida útil del Establecimiento y ante una posible demolición en un futuro próximo.

¿Estamos realmente ante una obra inédita de Zabaleta o ante el cariñoso empecinamiento de un admirador?

Sea como fuere tanto la sugerencia como las fotogra­fías son inéditas e invitan ala reflexión. Con mis conjeturas y suposiciones, seguramente fruto de coincidencias temporales e ignorancias técnicas, no trato ni mucho menos contradecir las opiniones eruditas de quienes conocen el arte y son avezados expertos. Mi intención no es otra que exponer una tesis que considero sugerente, interesante y cautivadora. Es uno más de los muchos misterios que todavía encierran los muros de nuestra vieja cárcel, la cual sabe mucho de la historia de los hombres de nuestra tierra.

_____________________


NOTAS:

(1 ).- Citar, entre otros, a Eugenio Prieto Moreno de Aguirre o a Rafael Santiago Recuerda, Jefes de Servicios que lo fueron de la Prisión Provincial de Jaén desde que concluyó la guerra civil, y a los que aprovecho para expresar mi agradecimiento por todos los datos penitenciarios que me han ido aportando en sucesivas entrevistas.

(2).- Archivo Histórico Penitenciario, exped. de Rafael Zabaleta Fuentes. Desde el pasado mes de junio el archivo penitenciario de los presos de la posguerra se encuentran en el Archivo Histórico Provincial.

(3).- RODRIGUEZ AGUILERA, C. "R. Zabaleta", Edit. Dirección General del Patrimonio Artístico y Cultural, Pamplona 1976, p. 14. Esta colección formada por unos cincuenta dibujos la describe Rodríguez Aguilera en su obra "Zabaleta Intimo" como "el documento plástico más interesante de cuantos se realizaron de nuestra guerra".

(4).- SANCHEZ TOSTADO, L.M. "1940-41: Hacinamiento sin precedentes en la prisión provincial (una aproximación al preso-tipo de la posguerra), Boletín deI I.E.G. nº 157, pp. 177-195

(5).- En las fotografías todavía pueden verse los restos de cal.

(6).- Según Rodríguez Aguilera, Rafael Zabaleta le comentó que el cuadro que pintó en la cárcel fue una perdiz en su jaula.

(7).- Diego Vadillos Lechuga, ex-juez del Tribunal Popular que se encontraba igualmente preso, coincidió con Zabaleta en prisión. De él hizo referencias a su estado depresivo diciendo que le vio "muy afectado por su detención y las condiciones de promiscuidad en que se encontraba, animándolo con todas sus fuerzas para no dejarse abatir", cfr. VADILLOS, MARIA DEL CARMEN, "Senda de los Huertos" nº 26 pp. 136-137
 


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