Inicio   |   Biografía   |   Libros   |   Premios   |   Prologuistas   |   Videos   |   Contactar con autor   |   Ebook   |   Pedidos

 
 Síguenos en:
 Facebook
aa
 Twitter
 Narrativa
 Novela
aa
 Relato breve
 Ensayo
 Obras
 Historia
 Trabajos

 Investigación
 Criminología
 Trabajos

 Investigación
 Ámbito penitenciario
 Trabajos

 I muestra
histórico-gráfica
 Prensa
 Prensa escrita

 Televisión y radio
 
Un patronazgo redentor cargado de curiosas anécdotas
Nuestra Señora de la Merced, patrona de las prisiones

(Publicado en Diario Jaén, 24 de septiembre de 1995)

Por Luis Miguel Sánchez Tostado



El día 24 de septiembre, celebran su onomástica las que, por vieja tradición, para muchos desconocida, heredaron el nombre de Mercedes o María de las Mercedes en honor a Nuestra Señora de la Merced, patrona que lo es del cuerpo de prisiones.

La redención y liberación de cautivos es un viejo concepto basado en la función misericorde de caridad de varias Órdenes religiosas que se fundaron con tal fin en los comienzos de la Reconquista.

La Iglesia de los siglos XII y XII vio con buenos ojos la labor de estas órdenes apiadadas, no sólo por el sufrimiento, tortura y malos tratos en general a los que eran sometidos los cristianos en los cautiverios sarracenos, sino por el peligro de que aquellos buenos guerreros, que otrora combatieron en Cruzadas en defensa de la Tierra Santa y que víctimas de aquellas guerras de religión, heridos e impotentes, hechos prisioneros, cauti­vos de los musulmanes, perdieran la fe de su religión, claudicaran y renegaran del Cristianismo.

Trinitarios, mercenarios, jesuitas, claretianos, franciscanos han sido algunas de las órdenes religiosas que han dedicado todo o parte de su apostolado a la redención de presos. En cambio, serían las dos primeras (Trinitarios y Mercedarios) los que desde hace casi 800 años se dedicarán por entero al fin redentor, como consta en sus Constitu­ciones fundacionales.


Orden de la Santísima Trinidad

En 1198 se firmó en Francia por Juan de Mata la 'Orden de la Santísima Trinidad y de la redención de cautivos" tras una revelación en la que "vio la Majestad de Dios que te­ngan en sus monos a dos hombres con cadenas en las pies... " (1). Esta orden, decana en este tipo de servicio humanitario, trabajó por toda Europa junto a las fronteras de las tierras conquistadas por los musulmanes dedicando gran esfuerzo y dinero en la recuperación social y cristia­na de más de 200.000 cautivos en manos de infieles, ofreciendo la tercera parte de todos sus ingresos para este menester. Célebre fue el rescate en 1580 del que fuera nuestro universal Miguel de Cervantes y Saavedra por el trinitario P. Fr. Juan Gil tras pagar quinientos escudos de oro al rey Azón Bajá en Argel


Orden de Nuestra Señora de la Merced

El 10 de agosto de 1218 el P. Pedro Nolasco fundó en Barcelona la Orden de los Mercedarios con el apoyo del Rey Jaime I de Aragón, obra históricamente mariana bajo la advocación de Nuestra Señora de la Merced y en su nombre realizaban los frailes mercedarios su apostolado redentor. La Mer­ced o misericordia que estos frailes ofrecían a los cristianos cautivos era igualmente el canje de prisioneros de guerra, el rescate bajo precio, las atenciones y' curas tanto del cuerpo como del espíritu de los privados de libertad en peligro inminente de perder su fe; sobre todo de los pobres que carecían de bienes, ya que los nobles y poderosos lograban con relativa facilidad su propia autoliberación.


La labor callada de otras órdenes

Menos antigua es la compañía de Jesús fundada por Ignacio de Loyola el 27 de septiembre de 1540. Tal vez las experien­cias personales sufridas por este Santo en sus dos cautiverios fueron suficientes para que la Orden de los jesuitas dedicara bue­na parte al apostolado penitenciario, 'potenciando su voluntariado. Así, en sus constituciones fundacionales se dice: "En las obras de misericordia corporales también se emplearán quando permitieren las spirituales que más importan, y quanto sus fuerzas bastaren, como en ayudar los enfermos, specialmente en hospitales... así mesmo en hacer por los pobres y prisioneros de las cárcel, es lo ­que pudieren por sí y procurando otros lo hagan; midiendo quanto conviene de todo esto con la discre­ción del Prepósi­to, que tendrá, siempre ante los ojos del mayor servicio divino y el bien universal" (3).

Importantes influencias tu­vieron destaca­dos jesuitas en época contem­poránea como Francisco Peiró, que ostentó el tí­tulo de "Cape­llán Mayor de Prisiones', así como Francisco Peiró, que ostentó el título de “Capellán Mayor de Prisiones”, así como Francisco Pérez Pulgar, quien ideó la redención de penas por el trabajo (4).

Por su parte, los Claretianos, Orden fundada por San Antonio María de Claret en 1849, también trabajaron como misio­neros en los presidios y cárceles. Actual­mente, de los dos capellanes que prestan sus servicios en el nuevo centro penitenciario de Jaén, uno de ellos es claretiano y el otro sacerdote diocesano.

Oras órdenes como los Terciarios Capuchinos, los Salesianos, los carmelitas del Sagrado Corazón y las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl han dedicado buena parte de su apostolado a la asistencia penitenciaria.


Etimología del término “Merced”

Pero, ¿qué significa la palabra merced? El Padre Valenzuela estudió el aspecto históricoetimológico de este vocablo: "de la raíz merces merceris merced, salario, se deriva en latín las dos formas: mercenarius y mercedarius. Mientras que en la formación de mercenarius se cambia la "d" de la raíz en "n" por una eufonía arbitraria y caprichosa... mercenarius es pasivo y denota el que reciba salario, jornal o premio y mercedarius es activo y se llama así al que distribuye salario, jomal o premio. Mercenario es el que recibe la merced y mercedario el que la gace”. (5)

El término medieval "merced" es sinóni­mo de piedad, favor, condescendencia... así, nos encontramos en las Partidas de Alfonso X el Sabio el sentido cabal de la palabra merced: "Sacar a los omes de captivo, es cosa que plaze mucho a Dios, porque es obra de piedad, e de merçed" (6).

La Orden de Nuestra Señora de la Mer­ced se extendió rápidamente volcándose en la evangelización de América en el siglo XVI y países enteros la tienen actualmente como patrona de sus repúblicas o generala de sus ejércitos: Perú, Ecuador, Argentina...

En cambio no hubo un claro entendimiento a la hora de fijar el día de Su celebra­ción hasta que en 1696 quedó fijado definitivamente para el 24 de septiembre.

En el siglo XVIII en concreto a partir de 1719, cesa la redención de presos cautivos por musulmanes en tierra de infieles y la presencia mercedaria se instaura en las cárceles del país. Con él paso del tiempo la Virgen de la Merced era cada vez más conocida, asociándose paulatinamente con la redención de cautivos e invocándose en momentos de especial opresión en Europa después de la II Guerra Mundial. Francia, por ejemplo, multiplicó la imagen de María de la Merced con símbolos de liberación; cadenas rotas, una alambrada deshecha...


La Coronada: redentora de los jiennenses

Pero con su expansión, la Merced hizo caer en el olvido a otras vírgenes que arrastraban consigo una tradición popular humilde pero tan antigua o más que aquella y que se veneraban como centro de piedad redentor en diversos pueblos y ciudades; tal fue el caso de Nuestra Señora de la Coronada en Jaén.

Cuenta una vieja leyenda que la imagen de la Virgen de la Coronada que “a poco tiempo de ser entregado Jaén a Fernando III el Santo y reinando su hijo don Alfonso, unos labradores que abrían un hoyo cerca de la puerta de Martos, tropezaron con un objeto que resultó ser una campana y levantada ésta, hallaron la imagen de una virgen a la que, por llevar una corona postiza, le llamaron La Coronada” (7).

Los asaltos de los musulmanes al Jaén reconquis­tado se hicieron, desde entonces, por las puertas situadas a su lado opuesto: Puerta Barrera de Granada, Barranco de los Escuderos... atribuyéndose acción milagrosa a la Virgen que supuestamente, habría impedido que por el lugar de su aparición se combatiese. Esta imagen constituyó un centro de pie­dad, de ruegos y de ofrendas relacionados con la libertad de los cautivos cristianos en poder de los infieles. Pronto se levantó una ermita donde a diario acudían familiares de cautivos implorando su intercesión liberadora. La pequeña ermita se llenó de una enorme cantidad de exvotos “entre los que formaban parte principal grillo, cepos y cadena de hierro que los libertados traían consigo para ofrecerlos a la Virgen de la Coronada” (7)

Fue tanto el fervor popular que el obispo Alonso Suárez levantó en 1511 un suntuoso convento junto al a ermita para mayor tributo, cediendo a los Carmelitas Observantes su custodia. Las cadenas t los hierros de los cautivos se fundieron entonces y se transformaron en rejas y verjas para el convento.

En 1611 el obispo Baltasar Moscoso y Sandoval ordenó el traslado de este convento, que se encontraba extramuros, al centro de la ciudad, cediéndoles un solar situado entre el mercado de San Pedro y el de la Ropa Vieja (que a la sazón ocuparía el veraniego cine Rosales que conocimos en los años 60, hoy plaza Alcalá Wenceslada). Allí los Carmelitas Descalzos reconstruyeron piedra a piedra el convento de la Coronada incluyendo aquellas rejas que, por paradojas de la vida, servirían a partir de 1838 para custodiar a los presos, pues, después de la exclaustración, el exconvento se convertiría en prisión correccional hasta 1930. Una soberbia e irónica paradoja pues parece como si la propia Virgen deseara desmitificar sus ofrendas y demostrar que de lo que se ofrece por buen acto puede convertirse en correctivo de otro si se atenta contra la justicia.

Los presos, cuando fueron trasladados de la Cárcel Real al exconvento en 1838 no llegaron a conocer la auténtica imagen ya que tres años antes, durante la exclaustración de Mendizábal, fue sacada oculta por una familia siendo trasladada a la parroquia de San Bartolomé en 1876. En cambio los reclusos sí encontraron los motivos que rodearon a esa imagen en la iglesia del convento como el retablo de la Coronada del siglo XVI (que actualmente se expone en el museo provincial) al que ofrecían sus oraciones muchos de ellos precisamente cuando eran puestos “en Capilla” en las horas previas a su ejecución.

Tal vez los únicos presos que llegaron a verla en su capilla original fueron los que permanecieron provisionalmente en el edificio durante la Guerra de la Independencia, pues en 1939 las milicias republicanas destrozaron la imagen.

“...al acercarse los nacionales a las puertas de Madrid, los milicianos, en venganza, destrozaron y quemaron en la plaza de San Bartolomé después de tener colgados a los árboles, algunas imágenes y azotarlas como si fueran personas... entre otras las imágenes que quemaron citaremos: la virgen de la Coronada procedente de antiguas iglesias, era talla del siglo XIII, estaba adosada a un hueco existente junto a la sacristía...” (9).

No cabe duda que, hasta 1930, Coronada y cautivos fueron términos íntimamente ligados. Coronada y presos han forjado parte de la historia costumbrista de un Jaén tradicional. Tan sólo la intolerancia y la intransigencia humana es capaz de alterar el curso natural de la historia, o tal vez sea esa misma intransigencia la que, por sí, constituya historia. Un triste final para 600 años de súplicas, rezos y esperanzas.


Instauración de la Virgen de la Merced como patrona

Recién acabada la Guerra Civil, el recuerdo de Nuestra Señora de la Coronada fue difuminándose lentamente en el olvido pues la Virgen de la Merced fue delirada patrona de prisiones el 27 de abril de 1939 siendo el ministro de Justicia el conde de Rodezno y director general de Prisiones Máximo Cuervo.

En la introducción de dicha orden se hace constar lo siguiente: “La redención de cautivos, una de las más ilustres tradiciones misioneras de España, siete veces secular, nació por inspiración maravillosa de San Pedro Nolasco, San Raimundo de Peñafort y el rey don Jaime el Conquistador, bajo el amparo de Nuestra Señora de la Merced”. El mismo rey don Jaime primer adalid de nuestras empresas marítimas de evangelización y conquista impuso en Barcelona en 1218 a Pedro Nolasco el hábito militar y el escapulario Mariano, que dos siglos más tarde, en 1492, por extraordinaria coincidencia, se había de llevar consigo el mercedario fray Juan Infante, capellán de la primera expedición descubridora de América”.(10)

En su artículo 1º del Decreto de nombramiento dice así: “Se declara a Nuestra Señora de la Merced Patrona del Cuerpo Superior de Prisiones del Patronato Central y Juntas Locales para la Redención de Penas por el trabajo y de las prisiones de España”. En el 2º se establece el día 24 de septiembre “se celebrará esta festividad en todas las prisiones, proporcionando a los reclusos aquellas alegrías compatibles con el régimen de la prisión, concediéndoles una visita extraordinaria y sirviéndoles una comida especial”.

Se instaura, por tanto, a nivel nacional el patronazgo redentor de la Orden Merceda­ria, cuyos orígenes comenzaron en 1218. Comienza desde esa fecha el “día grande” de las Prisiones, un día de fiesta, un día en el que se permitían ciertas “mercedes” a los nuevos cautivos: el levantamiento de ciertas sanciones, la convivencia con los hijos menores dentro los patios, actos programados, comidas extraordinarias, misas, desfiles y visi­tas de altas personalidades.

Pero no siempre estaría presente el solaz y el esparcimiento en esta festividad Por un lado las innatas tendencias de búsqueda de libertad por los reclusos y por otro un Régimen totalitario extremadamente riguroso, sobre todo en sus primeros años, hicieron de la Fiesta de la Merced un rosario de agridulces anécdotas. De cálidas alegrías, de sangrientas tristezas.

Desde el comienzo del Régimen anterior se quiso dotar a esta festividad de un marcado cariz religioso. Los actos que se venían celebrando desde 1939 hasta 1970 no se diferían en mucho. Como muestra valga este programa de actos de 1959 en Jaén:

"7:30 h. Disparo de cohetes y diana florea­da por la banda de cornetas y tambores del establecimiento.
9:00 h. Misa rezada oficiada por el Excmo. y Rvdo. Sr. Obispo de la Diócesis, doctor don Félix Romero Mengíbar quien administrará la Sagrada Comunión a los Sres. funcio­narios y población reclusa. Durante la misma ocupará la cátedra sagrada el muy ilustre Sr. D. Casto Martas Cabeza canónigo de la Sta. Iglesia Catedral, el que pronunciará el panegírico en honor de Nuestra Señora de la Virgen de la Merced.
10,00 h. Desayuno extraordinario: chocolate, café y churros.
11:00 h. Entrada de los hijos menores de los reclusos al establecimiento, lo que ha sido debidamente autorizado por la DGP.
12:00 h. Harán entrada en a Prisión la cabalga/a de gigantes y cabezudos, la que acompañada por la banda de cornetas y tambores del establecimiento penitenciario reco­rrerán las galerías y patios del mismo.
13:30 h. Comida extraordinaria con que la DGP obsequia a los reclusos y a sus hijos menores de éstos con motivo de dicha festivi­dad y que constará de: Sopa con picatostes, paella con marisco, come y postre.
17,00 h. Carrera de sacos a cargo de los reclusos siendo obsequiados los vencedores con sendos premios.
18:00 h. Gymkahna organizada por el "Vespa Club" de esta capital, adjudicándose artísticos pergaminos al presidente del club, al vencedor de la prueba en nombre de la pobla­ción reclusa y al director del establecimiento.
19:00 h. Salida y despedida de los hijos de los reclusos.
19.30 h. Salve solemne a la Santísima Virgen de la Merced.
20:00, h. Se quemarán en honor y ante la imagen de la Virgen de la Merced una vistosísima colección de fuegos artificiales.
20:30h. Serán obsequiados las autoridades e invitados al acto con una copa de vino español.
21:00h. Gran retreta floreada por la banda de cornetas y tambores de la Cruz Roja y de la Prisión Provincial .
21:30 h. Cena extraordinaria: Guiso de patatas con carne, huevos fritos y bifteck y postre.
A petición del director del establecimiento y por conducto de su Excmo. y Rvdmo. Nuncio de S.S. en España solicita de S.S. Juan XXIII felizmente reinante y que Dios guarde, que acudiera con motivo de esta festividad una bendición especial a los funcionarios y reclusos del mismo a lo que ha accedido el Sumo Pontífice haciéndola extensiva a las autorida­des e invitados".


Como puede verse pretendía la máxima solemnidad y religiosidad a la festividad a cuyos actos solían acudir cada año las máximas autoridades de la provincia: el obispo de la Diócesis (o su máximo representante), go­bernador civil, gobernador militar, presidente de la Audiencia, el alcalde, comisario de Policía, comandante de la Guardia Civil, los decanos de los colegios de Abogados y Procuradores y hasta el delegado de Hacienda, entre otros, quienes, después de oír misa y visitar las dependencias, siempre alternaban con la plantilla ante un “refrigerio” que se ofrecía en las oficinas o jardines. Por cierto, a la plantilla se le exigía taxativamente “la obligatoriedad de la asistencia con el uniforme de gala”. (11)

Los programas de actos dependían del presupuesto y nunca faltaban las misas solemnes y actos religiosos. Entre los dedicados al esparcimiento de reclusos, no cabe duda de que la entrada de sus hijos constituiría el de mayor aliciente; no obstante podemos citar la representación teatral por los reclusos de la obra de Pedro Muñoz Seca “El Contrabando” (1949), las exhibiciones gimnásticas que casi costó la vida al fotógrafo Ortega (1956) (12), instalación en uno de los patios de un carrousell para los hijos y Rondalla del Internado de Santo Domingo (1957), reparto de algunas libretas de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad (1958), entrega a los niños de bolsas con caramelos, chocolate y ochíos y la actuación de un cuadro de títeres (1961), coro de los alumnos de los HH Maristas (1963, 1966 Y 1967), teatro de guiñol por el Frente de Juventudes (1964), campeonato de baloncesto y humor con los “caricatos” Loison y Juanchi (1965), concierto por la Banda e Municipal (1966), teatro y juegos recreativos (1968). El gran aumento del número de internos y el inicio de la actitudes de una población reclusa que se hacía fuerte de forma antagónica a la debilidad física del dictador motivaron que a partir de1970 los actos en torno a la festividad de la Merced se limitaran a una misa y a la celebración “íntima” entre los funcionarios con la consabida “copa de vino español”. Situación que se agravó sucesivamente con el apuñalamiento que sufrieron varios funcionarios de Jaén, así como los panfletos distribuidos por la ciudad contra el director del Centro en 1971, el asesinato del presidente Carrero Blanco en1973, la muerte del Caudillo en 1975, el asesinato del director general de II.PP, Jesús Haddad, en 1978 y, sobre todo, los motines que asolaron las prisiones hasta 1982 (Jaén sufrió el suyo el 12 de noviembre de 1977),


La recuperación de una fiesta

A partir de 1985, tras quince años sin actividades lúdicas de importancia por motivos de seguridad ante los acontecimientos políticos, comienza a organizarse actos culturales y deportivos dirigidos a unos presos que gozaban ya de la Reforma Penitenciaria que instauró el director general Carlos García Valdés con la entrada en vigor del nuevo ordenamiento penitenciario en 1979.

La festividad perdió su exclusivo fin religioso y limosnero para convertirse en una exaltación a las actividades de apertura social el y dirigidas principalmente, al acercamiento de la calle al Centro bajo un fin ingenuamente resocializador.

A partir de este año se pierde la solemnidad del primer periodo y las visitas de autoridades desaparecen. Tan sólo citar la visita del alcalde, José María de la Torre en 1991. El obispo ofició la misa en 1990, 1993 y 1994. Los actos que a partir de ahora organiza el equipo de tratamiento, contarán con la colaboración de instituciones como la Diputación Provincial, Universidad Popular Municipal, Ayuntamiento, Comisión de Asistencia Social, Cruz Roja, Delegación de Asuntos Sociales... Estarán encaminados a ofrecer a los internos programas donde se pretende alternar el carácter lúdico con el pedagógico. Como común denominador de todas ellas estarán presentes las pequeñas competiciones, cucañas, videofórum y exposiciones de manualidades.

Entre las actuaciones que merecen citarse: el flamenco de Manolo Valderrama (1985) y Juan de la Malena al toque de Francisco Aguilar, junto con bailes regionales (1986), el grupo de rock "Invitados" que ofrecieron sus 4.000 watios de potencia rockera cobrando 100.000 pesetas, el grupo folckórico "Lola Torres" y diversas charlas sobre drogas y alcohol (1987), la salida de 10 presos a la Sierra de Cazorla (1988), grupos de rock "TDO" y "Alojamiento Gratuito" (1990), Orquesta "Auge" y grupo de teatro "Arenas" que representó la obra de Alfonso Zurro "Farsa de amor y muerte" (1991), diversos grupos de flamenco, "Los Calosillos" , de folclore "Almazara" rociero "Sabor Andaluz" de baile "Manolo Haro" y de rock "Lola nos quiere" (1993), Karaoke, Grupo de Teatro "Atenea" , y de flamenco "Aroma Andaluz", Coros y Danzas "Lola Torres", los Magos "Paco Cardey y Luis Gris" y la Orquesta "Clave 92" (1994), música folck con "Almazara", grupo rociero" Aroma Andaluz" y pasacalles con la banda municipal (1995). (13)

Ahora, el equipo de tratamiento tiene en cuenta las preferencias del colectivo al que van dirigidas las actividades programadas con lo cual se cambia radicalmente la programación. De aquel viejo programa sólo queda una misa voluntaria en honor de la patrona y la "copa de vino español" que la Administración ofrece a los funcionarios que voluntaria­mente deseen asistir (sin traje de gala, por supuesto).

Podemos resumir, a la vista de los datos, que la festividad de la Merced padeció dos periodos muy distintos: el que prosiguió a su implantación (1939-1984) donde imperó el espíritu solemne y religioso y, separada por un largo paréntesis en la que pasa prácticamente inadvertida, una segunda etapa desde 1985 hasta nuestros días, donde impera lo profano reduciéndose el cariz religioso a la mínima expresión.

Pero, ¿qué queda del espíritu reflexivo de aquella festividad de patronato redentor? ¿Qué queda de aquella ilusión del preso que espera impaciente para jugar y comer con sus hijos "todo un día"? ¿Cómo valora el preso actual la cantidad de actividades actuales? Difíciles interrogantes cuyas respuestas y podrían ocupamos gran espacio y tiempo.


El día preferido para fugarse

La Prisión Provincial de Jaén ha sido siempre un Centro seguro por su arquitectura y por el celo de sus trabajadores en la custodia. No en vano fue elegida para albergar a gran número de presos políticos de renombre de los que algún día hablaremos,

No obstante, nos llama la atención cómo la mayoría de los escasos intentos de fuga que se contabilizan se trataran de poner en práctica el mismo día de la Merced, aprovechando aquel trajín típico de los preparativos y la desorientación de los funcionarios, más ocu­pados de prestar atención a las autoridades que a los reclusos.

La festividad de la Merced de 1940 pasará a la historia como uno de los días más tristes y sangrientos en la historia de esta celebración. Un interno dio el "soplo" del intento de fuga que preparaban para ese día un grupo de reclusos. La "presunta" pretensión de éstos de desarmar a los funcionarios, así como la liberación del resto de la población penal (casi 4.000 internos) y la presencia de las máximas autoridades, debió ser motivo suficiente para que en 24 horas se formara un juicio sumarísimo y se justificaran sobre los muros del patio número 1 a los cinco de los cabecillas. Pena ejecutada por los mismos guardias civiles del Cuerpo de Guardia del Establecimiento, cuyo inesperado cometido dio lugar a disparos nerviosos y fallidos y a horribles y esperpénticas escenas que pudieron contemplar todos los reclusos además de los funcionarios (14).

En 1953, en la festividad de la Merced, intentó fugarse un interno saltando el muro del patio número 2, aprovechando la confusión del momento y utilizando una "Caña para encalar" a la que ató un gancho. "...se escucharon varios disparos de un funcionario que dio la voz de alarma, varios guardias y funcionarios utilizaron los propios coches de las autorida­des para iniciar la persecución, consiguiendo dispararle y herirle cuando pretendía escon­derse en lo alto de un olivo en la carretera de Fuente del Rey..." (15)

También el día de la Merced de 1985 el interno J.R.F. "El Pecas" intentó fugarse secuestran­do y esposando durante horas a un funciona­rio, incendiando posteriormente el almacén de colchones para distraer la atención de los centinelas por el lado opuesto por el que pretendía subir al tejado. Todo quedó en el intento.

En 1987 (24 de septiembre) se frustró también un espectacular intento de fuga en la conducción de presos Madrid-Jaén a la altura de Guarromán donde los reclusos provocaron el accidente del furgón celular, un forcejeo y un tiroteo por espacio de 20 minutos. Resultado 10 heridos: seis guardias civiles y cuatro presos.

__________


NOTAS:

(1). - JUAN JUAN PUJANA. Folletos Conel "Esos nuevos cautivos", pág. 4 edit. Confer.
(2).- JUAN JOSÉ SÁNCHEZ. Folletos Conel. Nº 119. Noviembre de 1993, pág. 21. edit. Confer.
(3).- CONSTITUCIONES: Parte VII. Capítulo IV. Número 650.
(4).- ANTONIO BERISTAIN, SJ. "Capellanías Peniten­ciarias (Congreso Internacional de Jesuitas y Cola­boradores"), Instituto Vasco de Criminología. San Sebastián 1993. págs. 70-71.
(5).- SECUNDINO HERNÁNDEZ O. de M. "Santa María de la Merced" (Varios autores, IV Encuentro de Formadores Mercedarios de Europa. Madrid, 1988.
(6).- PARTIDA SEGUNDA. Título XXIX, Ley 111.
(7).- ALFREDO CAZABÁN, Don Lope de Sosa. Año 1918, pág. 44. '
(8).- Ob. cit. pg. 44.
(9).- MEMORIA firmada y rubricada por los testigos que presenciaron el destrozo de las imágenes en la Plaza de San Bartolomé en 1936. Se conserva en el Archivo de dicha parroquia. Pág. 2.
(10).- BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO n° 122 de 24 de mayo de 1939, pág. 2.383.
(11) ARCHIVO PENITENCIARIO. Libro de Órdenes de Dirección. Entre otras las emitida con fecha: 22-9-1961, 24-9-1962, 20-0-1964, 21-9-1966, 20-9-1968...
(12).- SÁNCHEZ TOSTADO, L.M. Diario JAEN 30 de abril de 1995. Pág. 42.
(13).- ARCHIVO PENITENCIARIO DE TRATAMIENTO Y HEMEROTECA DE Diario JAEN.
(14).- Testimonios de exreclusos, funcionarios y guardias civiles que fueron testigos de aquel acto, contrastado documentalmente.
(15).- TESTIMONIOS de funcionarios jubilados que prestaron servicio el citado día.
  


‹  Volver a Prensa escrita
 

© Todos los derechos de imágenes y textos reservados por el autor, Luis Miguel Sánchez Tostado.

Diseño y desarrollo web